Contacto primordial
la proximidad no siempre es cómoda.
Superficie de contacto. Adentro, en el espacio de Carlos Mesa.
Fue uno de los libros con los que Alejandra y yo nos obsesionamos en estos años.
Lo leímos en un club de escritura.
Atravesadas por sus letras, inquietas por descifrar el junte entre los cuerpos y curiosas por indagar en torno a la intimidad.
Este juego propone volver al contacto primordial, entre amigos.
Si traemos la noción de “contacto primordial” de Carlos Mesa al terreno de la amistad, podríamos decir que la amistad —en su forma más viva— nace de ese mismo lugar donde los cuerpos, los mundos internos y los límites se acarician, se mezclan y se transforman.
El contacto primordial no es solo piel con piel:
es presencia que toca y deja huella.
Es la superficie invisible donde dos o más adentros se encuentran sin perder su forma.
En una amistad auténtica, eso sucede cuando algo de mí toca algo de ti, y esa fricción crea un nuevo espacio común.
No se trata de absorber al otro, ni de coincidir plenamente, sino de sostener el roce: la diferencia, el desencuentro, la incomodidad.
Yo decidí sostener ese temblor del inicio, cuando sentía que el vínculo entre Alejandra y yo no se acomodaba. Me quedé, incluso cuando quedarme me desordenaba, porque ella reflejaba aspectos inconclusos en mí.
Y eso me mostró mis bordes.
Me reveló que la proximidad no siempre es cómoda, pero sí profundamente real.
Ese es el contacto primordial entre dos mundos:
el punto de encuentro donde se habita la vulnerabilidad compartida.
Nosotras hemos logrado sostener una amistad en la distancia.
El contacto se ha vuelto pantalla.
Y aunque en este contexto la amistad corre el riesgo de volverse lisa —sin poros ni fricción—, ejercer la amistad (un término que le escuché a Lala, otra amiga) ha implicado, para Alejandra y para mí, no eliminar el temblor del cuerpo.
Volver acogedores los silencios.
Describir con más detalle los olores.
Permitirnos la pausa incómoda.
Sostener la mirada.
Ser generosas con nuestra escucha.
Lo humano se antepone a lo fijo, a lo mecánico, a lo programado.
La amistad no puede ser algo sistematizado ni protocolario.
En el contacto primordial hay espacio suficiente para la vulnerabilidad, la incertidumbre y el riesgo.
Implica no solo tocar, sino también habitar —estas nuestras carnes y huesos— para acoger el error, la torpeza y la contradicción.
Solo ahí existe la posibilidad de ser transformados por la presencia de otros.
💚 Nuestro juego ya está en pre-venta, lo puedes comprar aquí:



Ufff que importante cultivar el contacto primordial. Gracias por nombrarlo y darnos herramientas juguetonas para ejercitarlo porque creo que a los seres humanos se nos esta olvidando que es lo que realmente nutre nuestra fisiologia. Se nos esta olvidando como ser humanos que sienten gusto de estar vivos.